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HISTORIA... Esta historia....Comenzó como un a especie de delirio desorganizado de dos amigos: Sergio y Eduardo, personas que con la afinidad a la aventura como pueden ser cada uno de Uds. y la experiencia de mas de 20 años de diferentes derroteros de aventura, un día, luego de haber estado dialogando acerca de diversas vivencias pesqueras, piezas obtenidas con el lógico crecimiento post mortem, travesías de 4x4 con ríos, barros, malacates y cadenas, excursiones y paseos en cuadriciclos, campamentos y cabalgatas, tuvieron la inicial fantasía de conseguir un lugar donde poder instalar un Complejo Turístico con dos traílles que tenían cada uno.
Así comenzó la búsqueda de diferentes lugares seleccionando diversos factores naturales y logísticos... ………. Pero la mano del destino los condujo muy accidentalmente hacia estos lugares, ya que Sergio, para Semana Santa de 1999, había sufrido un accidente en cuatriciclo con fractura de 5 costillas en la zona de Rió Pico, travesía a Lago Verde, Chile. Por lo que el herido física y psicológicamente sugiere realizar una recorrida por dicha zona ya que recuerda las múltiples bellezas naturales de la misma y vislumbra de que sea una de los lugares con posibilidades para efectuar el emprendimiento fantasioso. En este momento ya para Eduardo los días se hacían interminables... la espera de que Sergio se encuentre en condiciones de viajar hacia el sitio mencionado y conocido ya por múltiples fotografías e historias. Por suerte llego un día de junio en el cual emprendieron la travesía hacia la ansiada Trapanlanda (leyenda antigua del paraíso perdido de la Patagonia.)
Luego de superar diferentes tramos invernales de travesía 4x4 cruce de Río Pampas y Río Pico, arribaron al campo que orillaba el Río Pico con sus hermosas curvas y pozones bordeado de praderas verdes enmarcadas en bosques de lenga y ñires, en esa fría mañana, luego de unos mates y churrasqueada montaron a caballo e iniciaron la recorrida. Observaron varios lugares alternativos que podrían ser el lugar para instalar la fantasía guiados por el experto baqueano Justo, difícil era para Eduardo tratar de dominar su ansiedad y el arisco petiso que le había tocado, que no había forma de poder lograr acomodar su cuerpo en cada paso del galope corto y saltarín que el mismo tenia, mientras el resto de la tropa se le alejaba raudamente en una perfecta marcha, esquivando cañas, árboles y ramas que atrás nunca podía eludir. Luego de ver varios lugares y de múltiples preguntas acerca de las posibilidades de instalación del CT, no había ninguno en el cual llegaran a estar de acuerdo entre Eduardo y Sergio, al final del día montaron campamento al borde de un arroyo, comieron un asado y decidieron, al otro día temprano, emprender la cabalgata hacia la costa del lago lugar donde no había camino mas que una senda de a caballo muy dificultosa a través de la montaña según referencias del baqueano, pero que si ellos se animaban a ir, él los guiaba. Eduardo esperaba que este lugar sea el indicado ya que lo que había visto antes no terminaba de conformar lo que su idea preconcebida imaginaba realizar ya que faltaba la inmensidad paisajística de un lago para poder terminar de enmarcar tanta belleza. Lo que más les preocupaba era que si este no era el sitio indicado había que seguir buscando otras alternativas y volver a empezar de nuevo, pero así es: en la vida todos los días hay que empezar de nuevo, entonces......otra vez el frío de la húmeda mañana los invadió, mate, churrasqueada, algunas petacas de bebidas espirituosas y la colocación de rodilleras por la humedad del monte y, a caballo. Comenzó la nueva cabalgata... esta vez siendo temprano, de mañana, y cruzando montes de bosque con intensa tupición de caña por un sendero que apenas pasaba el caballo, luego de cruzar mallines ríos y quebradas subidas y bajadas llegaron a un borde de cordillera, precipicio rocoso que inquietaba el espíritu de la aventura. La intensidad de la niebla matinal era tal que no permitía ver mas allá de 2 metros, comenzaron el pedregoso descenso por la cornisa con los caballos y, a la pregunta rutinaria de cuanto falta, la repetida respuesta del baqueano, ya falta poco. (Ya llevaban hora y media de cabalgata todo el cuerpo mojado y las manos escarchadas.) En el tramo de descenso empezarona oír el murmullo de un arroyo que venia de una vertiente en el fondo de la quebrada la intensa tupición no permitía distinguir mas allá del sendero, al caballo que adelante se perdía en el mismo como tragado por el bosque cordillerano, cuando llego el momento que en un pequeño claro de 3 m2 se detuvo la columna desmontando y atando los caballos a diversos árboles, el baqueano dijo: "acá es de a pie". Bordeando el arroyo y haciendo sendero a machete, siguieron el cauce del mismo observando la hermosa imagen de truchas marrones y arco iris desovando escondidas en la vegetación de la orilla del arrollo. Continuaron la marcha cuando de pronto frente a ellos, no había mas vegetación, solo se veía una intensa cortina de bruma en una costa de Nire achaparrado mezclado con caña que hacia una intensa tupición a sus espaldas, como impidiéndoles encontrar el camino de regreso. Entonces el baqueano dijo: "llegamos". Se miraron como queriendo entender donde estaban y comenzar a reponerse de la marcha para poder analizar el lugar, hecho que se hacia muy dificultoso, ya que, en el frente estaba la inmensidad de la bruma que se mezclaba a sus espaldas, con la tupición del bosque. Se sentaron en un tronco a la orilla del imaginario lago...solo veían el borde cercano de un agua tranquila donde desembocaba el arroyo con su relajado y cansado murmullo, encendieron un cigarrillo, tomaron unos tragos de las petacas y eran las 10,30 horas de esa mañana de junio cuando de pronto, como milagrosamente, comienza a levantarse el quilométrico telón de bruma en forma muy lenta dejándoles ver la inmensa hermosura del LAGO 5 con sus tranquilas aguas, sus bordes de montañas a pique cubiertas de intensos bosques, y, frente a ellos, una pequeña Isla cubierta de vegetación que coronaba la inmensa belleza natural que se les presentaba... Eduardo, en ese momento, supo que ese era el lugar, ya que era lo eternamente imaginado.... Le dijo a Sergio: "este es el lugar". Este asintió: "es hermoso, pero no hay camino, como llegamos con los traillers?..." ....y la respuesta de Eduardo fue: "si no hay camino lo hacemos", sin imaginar todavía en la aventura que se estaba internando. |